Los 6 + 1 estilos de liderazgo

6+1 liderazgo

En 2003, Daniel Goleman presentó, en su libro “El líder resonante crea más”, seis estilos de liderazgo:

El líder coercitivo, aquel que exige cumplir las tareas de forma inmediata. Su slogan sería “Haz lo que te digo”. Este modelo de liderazgo tiene el riesgo de provocar una fuga de talento y generar una baja motivación en el equipo.

El líder democrático o participativo sería aquel que crea acuerdos mediante la participación; su lema sería “¿Qué opinas?”. Modelo recomendable en situaciones que entrañan poco riesgo,  sin embargo en situaciones relevantes el líder debe aportar su valor añadido y se espera de él mayor visión estratégica y determinación.

El líder afiliativo, es aquel que constituye y construye lazos emocionales, se identifica con la frase “Las personas primero”. Este estilo de liderazgo ayuda a la integración y cohesión del equipo, aunque en ocasiones prima la relación entre los miembros ante la consecución de resultados.

El líder ejemplar se hace eco de su slogan “Haz como yo”. Este tipo de líder dice qué hay que hacer, monitoriza y corrige. Es un liderazgo efectivo y uno de los más utilizados, sin embargo no favorece el desarrollo del talento y potenciación de las cualidades personales. No suele ser suficientemente inspirador.

El líder coach o capacitador busca el desarrollo profesional de su equipo, y su lema sería “Inténtalo”. Es un líder que potencia la mejora continua de su equipo, el aprendizaje y el crecimiento y desarrollo de las personas a su cargo.

El líder visionario u orientativo es para Goleman el más resonante. Es aquel que motiva a través de su visión. Su frase es “Ven conmigo” y su razón de ser, la búsqueda de sentido, del propósito, del para qué. Es aquel líder que contagia a los demás gracias a una visión muy inspiradora y a su compromiso con ella.

Ha pasado ya más de una década desde que Goleman nos ofreció su clasificación de estilos de liderazgo. Las competencias que definen a cada uno de estos seis estilos ya no son suficientes para abordar con efectividad las necesidades de un entorno tan cambiante, globalizado y veloz como el actual. En los inicios de este nuevo siglo XXI, las organizaciones necesitan un nuevo modelo de liderazgo, que aúne competencias como la consecución de resultados, la colaboración entre personas, la creatividad y la adaptabilidad al cambio constante.

El camino al autoliderazgo

espejo

El auto liderazgo es el primer paso en el camino del liderazgo. Consiste en descubrir quiénes somos y poder gestionar todos los aspectos de nuestra vida sin esperar a que alguien más lo haga por nosotros. Consiste en convertirse en lo mejor que podemos ser, en la mejor versión de nosotros mismos. Mejorar lo que hacemos en nuestro día a día, tanto en el aspecto profesional como en el personal, nos va a permitir ayudar a los demás a conseguir mejores resultados que los que conseguirían solos. Cuanto mejor nos lideremos a nosotros mismos, mejor lideraremos a otros. Y, no nos engañemos, el liderazgo no es algo que esté tan solo al alcance de unos pocos: todos podemos mejorar nuestro liderazgo, todos podemos convertir sueños en realidades.

Jack Canfield en su libro “Los principios del éxito” nos da algunas pautas para avanzar en el camino del auto liderazgo. Las diez más relevantes, a su juicio, son:

– Sea 100% responsable de su vida

– Tenga una idea muy clara de porqué está aquí, el propósito

– Visualice lo que quiere y obtenga lo que ve

– Sienta miedo, pero hágalo de todos modos

¡Pida!¡Pida!¡Pida!

– Sálgase del club de los pesimistas

– Esté aquí y ahora

– No demore en decir la verdad

– Demuestre el poco frecuente sentimiento del aprecio

– Comience ahora, ¡hágalo!

El decálogo de Jack Canfield se basa en cinco pautas clave de comportamiento. Las claves de ese “lidérate a ti mismo” empiezan por aumentar la auto confianza, el sentirnos “capaces de”. Segundo, tener la motivación adecuada de llegar allí nos ayudará a actuar y a cambiar. Sentir la determinación de alcanzar nuestro objetivo y perseverar en ello es el tercer punto. Apoyar nuestras acciones en nuestros valores y propósito de vida sería la cuarta clave a desarrollar. Y, por último, encuadrar nuestros comportamientos y actitudes en un estado emocional equilibrado, nos facilitará el alcance de nuestros objetivos.