Cómo conseguir negocios más competitivos

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“¿Cómo puedo hacer crecer mi negocio y ser más competitivo?” Esta es una de las preguntas más frecuentes del empresario en el ámbito de la pequeña y mediana empresa. Para responder a esta pregunta, el empresario debe analizar cómo puede impulsar el crecimiento de la facturación y de los resultados del negocio, cómo puede optimizar los recursos para mejorar la competitividad y cómo puede conseguir un equipo de trabajo alineado con su visión estratégica.

Desde la consultoría y el coaching se ofrece un acompañamiento que resulta muy útil en la mayoría de los casos, porque aporta una mirada externa y experta que despierta una toma de conciencia de la situación presente y de las alternativas de crecimiento. El servicio de acompañamiento suele estructurarse en cinco ámbitos del negocio:

1.- Cómo obtener un incremento de las ventas con un equipo de ventas ganador. Las competencias que deben trabajarse para conseguir este objetivo son entre otras: la generación de confianza, fomentar la escucha activa, potenciar la innovación y la creatividad en las propuestas, gestionar de manera más eficiente la planificación. Y todo ello con el objetivo principal en mente de poder identificar mejor las necesidades de los clientes.

2.- Cómo optimizar los recursos, lo que permitirá a la empresa ser más competitiva. El trabajo en este ámbito de negocio se centrará en el análisis de procesos, control de costes y búsqueda de sinergias.

3.- Cómo desarrollar un marketing eficaz, que traduzca la estrategia a planes concretos de actuación. El trabajo en este campo parte de un buen análisis de la situación de mercado, de la revisión de las variables de marketing clave a la construcción de un plan de operaciones y al diseño y planificación del plan de comunicación del negocio.

4.- Cómo gestionar el cambio, y evaluar alternativas de desarrollo futuro del negocio. Aquí entraría la valoración de procesos de alianzas comerciales, asociaciones, adquisiciones, así como los procesos de sucesión de los negocios en el caso de que sean negocios familiares.

5.- Cómo fomentar el desarrollo de las personas que colaboran con el negocio, tanto en lo que se refiere a equipos de trabajo como a aquellas personas con mayor responsabilidad. El trabajo en este ámbito se focaliza en la optimización de la eficiencia de los equipos, la mejora de la motivación, así como la mejora de ciertas habilidades directivas y de liderazgo.

En este tipo de procesos, desde el coaching y la consultoría, de acompañamiento a empresarios que buscan hacer crecer sus negocios resulta fundamental el desarrollo de tres habilidades transversales: la creatividad y el pensar en grande, la comunicación eficaz y la generación de confianza.

 

“Por favor”, “lo siento” y “gracias”, 3 sencillas frases que abren muchas puertas

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Dale Carnegie escribió en los años 30s un manual para ganar amigos que ha tenido millones de lectores y seguidores desde entonces. Estableció lo que para él eran las dos Reglas de Oro: la primera regla consiste en no criticar, no condenar ni quejarse. En lugar de censurar a la gente, Carnegie nos anima a tratar de comprender, a tratar de imaginar por qué las personas hacemos lo que hacemos. La segunda regla recomienda demostrar un aprecio sincero y honrado. El aprecio es algo que todo el mundo agradece y con él según Carnegie se consigue mucho más que con otros recursos. No olvidemos que la única manera para conseguir que alguien haga algo es que esa persona quiera hacerlo. Las dos Reglas de Oro de Dale Carnegie siguen siendo casi un siglo después de rabiosa actualidad.

De hecho, numerosos estudios han demostrado que la satisfacción con la vida está en los genes, si bien las fuentes de felicidad son diversas y personales. La habilidad de cada persona para moldear la percepción de la realidad y así preservar su equilibrio emocional es sorprendente. Hay algunos factores que sin duda nos ayudan a mantener esa felicidad, entre otros: nuestro cuerpo, la autoestima, los pensamientos positivos, las conexiones afectivas, el recuerdo y el olvido, el agradecimiento y el perdón.

Hay 3 sencillas frases que nos abren muchas puertas: “por favor”, “lo siento” y “gracias”.

Porque pedir ayuda es también, en contra de lo que a veces creemos, una muestra de humildad, compromiso y fortaleza. Mostrarse vulnerable y pedir perdón no tiene porqué ser un signo de debilidad. La honestidad nos acerca al otro y nos abre la posibilidad de conectar y comprendernos de una manera más positiva. El agradecimiento y el mostrar gratitud favorece la generación de confianza y compromiso, claves para la creación de vínculos de relación eficaces.

De hecho, la gratitud va más allá del agradecimiento y es un elemento clave para nuestro bienestar. La gratitud es más que un sentimiento, es una actitud y una virtud. La gratitud va asociada a las emociones y actitudes positivas, como son la amabilidad, la simpatía, la comprensión, la empatía y la generosidad. Nos hace percibir a los demás en clave positiva y fomenta la colaboración. Los expertos aseguran que la gratitud tiene un gran efecto protector en la salud mental y un impacto también en nuestro bienestar físico.