Las preguntas poderosas

Una pregunta poderosa es aquella que no se puede responder con un sí o un no, es una pregunta abierta, una pregunta que lleva a la reflexión, que mira al futuro y abre posibilidades y alternativas. Para ser capaz de responder a ella tenemos que hacer un ejercicio de introspección y autoconocimiento muy importante.

 

Aquí dejo 10 ejemplos de preguntas que pueden cambiar nuestras vidas:

  1. ¿Qué me gustaría hacer de verdad con mi tiempo?
  2. ¿Cuáles son mis puntos fuertes y cales mis áreas de mejora?
  3. ¿Qué tengo pendiente de hoy?
  4. ¿Qué legado me gustaría transmitir?
  5. ¿Qué necesita mi familia de mí?
  6. ¿Qué hábitos mejorarían mi salud?
  7. ¿Dónde me gustaría estar en el ámbito laboral en cinco años?
  8. ¿Qué relación mantengo conmigo mismo?
  9. ¿Cómo me gustaría que me recordaran?
  10. ¿Qué decisiones son las que más me cuesta tomar?

 

Hay quien define el coaching como el arte de hacer preguntas, interrogantes en nuestra vida que acompañan a las personas. Con la propia respuesta de uno mismo se consigue un auto aprendizaje muy amplio que permitirá a cada uno redescubrirse constantemente y adquirir nuevas creencias que le posibiliten alcanzar sus retos, abriendo nuevas posibilidades de acción en el futuro.

La influencia de Sócrates en el Coaching

El coaching moderno bebe de antiguas enseñanzas, provenientes de los grandes autores griegos. Principalmente, el coaching moderno es una adaptación del diálogo socrático.

Según Francisco Alcalde, autor del libro “Coaching Directivo”, “Beber de las reflexiones de clásicos tales como Sócrates, Platón o Aristóteles, que dedicaron gran parte de su tiempo a estudiar qué es el hombre, cómo piensa o qué le mueve es estar en las mejores condiciones para dirigir personas”.

Método Socrático

El Método Socrático es una técnica para adquirir conocimiento por medio de la conversación. Es una forma de dialéctica -un método para alcanzar la verdad- que opera cuestionando los conceptos formados, transferidos o adquiridos.

El Método Socrático se presenta en 2 fases:

-Ironía: a través de la ironía Sócrates lograba que su interlocutor reconociese su ignorancia, a partir de lo cual estaría preparado para la búsqueda de la verdad.

-Mayéutica: búsqueda de la verdad. Consiste en un progreso en la precisión de las definiciones elaboradas. Mientras más correcta la definición, más cerca de la verdad.

 

Para Sócrates, la información es un medio cómo tal, ya que busca el fin enfocado hacia la acción. No se cree capaz de enseñar nada, sino que cree en que cada uno tiene el conocimiento en su interior, y su labor es ayudar a que salga a la luz mediante una conversación.

Las 8 claves de un equipo de alto rendimiento

Las empresas exitosas que crecen y son competitivas se caracterizan por la fuerza de sus personas y sus equipos de trabajo, independientemente de su tamaño. En el momento en el que se pasa del “qué” al “cómo” y del “papel y la estrategia” a las “personas” la eficiencia de los equipos, sean grandes o pequeños, determinará el grado de éxito en el logro de los resultados.

Los 8 factores clave para construir equipos de alto rendimiento son estos:

  1. Tener una visión compartida, un objetivo común
  2. Definir claramente, de forma consensuada, el cómo se toman las decisiones
  3. Establecer unas reglas de juego aceptadas por todos los miembros del equipo
  4. Poner en marcha un protocolo de reuniones que permita sesiones de trabajo ágiles, cortas y eficaces
  5. Diseñar un reparto eficaz de roles y tareas entre los integrantes del equipo
  6. Fomentar la creatividad, la innovación y la puesta en juego del talento de todos los miembros del equipo
  7. Desarrollar una comunicación eficaz, resolver los conflictos en positivos y fomentar la relación entre los integrantes
  8. Utilizar la interacción y la experiencia mutua para generar un aprendizaje continuo y compartido

Todas estas características se resumen en dos competencias imprescindibles para formar equipos eficientes; la confianza y el compromiso.

El coaching de equipos es una disciplina que ayuda a los equipos a tomar conciencia de sí mismos y a mejorar su rendimiento y agilidad.

Ikigai: tres virtudes para encontrar tu samurai interior

Durante más de 700 años, el código ‘bushido’ rigió los corazones de los guerreros japoneses, los temibles samuráis. Equiparable en cierto modo a las reglas de caballería de nuestros caballeros medievales, el ‘bushido’ presenta unos principios que siguen vigentes en la mentalidad japonesa y que nos pueden ser de mucha utilidad en nuestra búsqueda del ikigai.

Las películas, las series de televisión y los dibujos animados nos han trasladado una imagen mítica de los guerreros samurái. Una foto fija entre el misticismo zen y la caballería pesada. Sin embargo, a pesar de ir armados con afiladas katanas y cubiertos de ornamentadas armaduras, lo cierto es que la posesión más preciada de estos hombres no era una cosa ni la otra. Su auténtico tesoro está recogido en las siete virtudes del “camino del guerrero”, que se traduce como bushido.

Con esto en mente, y teniendo en cuenta que la casta samurái gobernaba el país del Sol Naciente, no es raro que Inazo Nitobe bautizara su libro seminal sobre el bushido como “el alma de Japón”. Tampoco es extraño que los principios samurái nos sirvan para aplicarlos a otra aportación de la cultura japonesa: el ikigai, la búsqueda del sentido de la vida.

Hoy me voy a centrar en cómo se aplica a partir de tres virtudes extraídas directamente del código bushido:

 

Makato: la completa sinceridad

Una absoluta sinceridad con uno mismo es fundamental para responder a las preguntas que nos ayudan a encontrar nuestro ikigai. Responder con honestidad completa a preguntas personales como ¿Cuál es mi elemento? ¿Con qué actividades realmente disfruto? o ¿Qué me gustaba hacer de niño? resulta clave para no engañarnos a nosotros mismos y hallar nuestro auténtico ikigai. Además, en el mundo samurái, la sinceridad no era simplemente una expresión mental: para ser completamente sincero, tus palabras deben coincidir con tus acciones.

Yu: el heroico coraje

Para poner en acción las conclusiones, hace falta valor. El yu, o coraje heroico, era una de las virtudes más preciadas por los guerreros samurái, y es también necesario para afrontar cambios en nuestra propia vida. La rutina y la inercia pueden resultar una losa difícil de quitarse de encima, y requerir valor. No es una batalla marcial contra enemigos de carne y hueso, sino una batalla mental: no por interior menos dura.

Meiyo: el digno honor

Tal vez la más conocida de las virtudes samurái, el meiyo es también la más difícil de traducir. Significa honor, pero no en el sentido de honestidad, sino que está más relacionado con el buen nombre y la estima. Tener una cuidada autoestima y una preocupación por uno mismo es también un requisito fundamental a la hora de encontrar nuestro ikigai.