¿Qué es y para qué sirve el Protocolo Familiar?

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Las tasas de supervivencia de la empresa familiar ante el relevo generacional son lamentablemente muy bajas: tan sólo el 30% de las empresas familiares sobreviven al primer cambio generacional y si nos vamos al segundo salto de generaciones, la tasa baja al 15%.

El hecho de planificar aumenta las posibilidades de éxito de este proceso complejo de relevo generacional. Un proceso que requiere un tiempo de implementación largo y que consta de cuatro fases: la planificación, la preparación del sucesor, el traspaso y la retirada efectiva del empresario.

El protocolo familiar es un acuerdo consensuado que fija el marco de las relaciones entre empresa y familia, firmado entre los familiares socios de una empresa. Su principal finalidad es la de asegurar la continuidad del negocio en manos de la familia en las próximas generaciones, garantizando principios como la unidad, la armonía, los valores empresariales fundacionales o los criterios de rendimiento económico.  Se trata de establecer un código de conducta personal y familiar en beneficio de la continuidad de la empresa y de la familia, en un intento de anticipación que fije las futuras reglas del juego en las relaciones entre la familia empresaria y la empresa familiar. No hay un formato estándar, y es conveniente que quede por escrito y se firme por todos los participantes.

El objetivo de un proceso de elaboración del protocolo familiar es el de velar por la continuidad del negocio en manos de la familia y sentar las bases para la regulación de temas como la distribución futura de la propiedad, la futura dirección ejecutiva y la participación de familiares en la dirección del negocio, así como la retribución futura a familiares.

Suele ser mucho más importante el proceso de elaboración hasta llegar a un pacto entre los firmantes que el documento final, ya que este proceso permite conversar de temas sobre los que quizás la familia empresaria no había tenido ocasión de conversar y conocer las posturas de unos y otros.

Entre los servicios de consultoría que ofrezco a personas y negocios, estoy especializada en este servicio de soporte a la empresa familiar en el relevo generacional y elaboración del protocolo familiar. Si quieres saber más, no dudes en contactar conmigo.

 

¿Qué son los ladrones del tiempo?

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El tiempo es un bien preciado y escaso. Si hay alguna certeza en cuanto al tiempo, es que el día no tendrá nunca más de 24 horas y que no hay forma de volver atrás en el tiempo. Cada día se abre una nueva cuenta atrás de 1.440 minutos de los que es la responsabilidad de cada uno el decidir qué hacer con ellos, en qué invertirlos o en qué gastarlos.

Conseguir una gestión del tiempo más eficaz es un reto frecuente en las sesiones de coaching, tanto a nivel personal como a nivel profesional. El objetivo puede ser variado: desde mejorar la eficacia de las organizaciones, el aumento de la productividad, el liberar tiempo para una mayor conciliación entre la vida profesional y la familiar, e incluso reducir el estrés y la ansiedad que provoca la sensación de no alcanzar nunca lo que se quiere por “falta de tiempo”.

Hay dos tipos de ladrones del tiempo. Unos son aquellos que vienen del exterior. Aquí entran situaciones como:

  • La espera a que alguien dé una respuesta o aprobación
  • La indefinición de una tarea a realizar
  • El exceso de trabajo o las interrupciones
  • Comunicaciones deficientes
  • Cambios continuos de prioridades
  • Reuniones innecesarias
  • Procesos burocráticos

También existen otro tipo de ladrones del tiempo, aquellos que dependen de uno mismo. Aquí se engloban situaciones como:

  • La incapacidad para delegar
  • La falta de concentración o la fatiga
  • La falta de auto disciplina
  • El no tomar decisiones
  • El no acabar las tareas iniciadas
  • Una actitud negativa hacia la tarea o el trabajo

El primer paso para aprender a gestionar el tiempo de una manera más eficaz pasa por reconocer estos ladrones del tiempo y ser conscientes de los recursos que ocupan. Después será el momento de establecer prioridades y marcarse unos objetivos realistas y alcanzables, así como planificar las actividades de forma adecuada.

Es hora de dejar de utilizar el tiempo como excusa y comprometerse con un uso más eficaz de esos 1.440 minutos que la vida nos regala cada día.

El negocio del Coaching

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¿Sabía que el 58% de las empresas que contratan procesos de coaching ejecutivo declaran sentirse “satisfechas” con su inversión y el 23% “muy satisfechas”?

El coaching como herramienta para el desarrollo de las personas en el ámbito de los negocios está obteniendo muy buenos resultados y un retorno de la inversión muy positivo (se estima en 7 veces la inversión inicial), incrementando de manera significativa la productividad de los colaboradores y empleados de empresas y organizaciones.

Las empresas que contratan servicios de coaching buscan fundamentalmente lo siguiente: fortalecer el desempeño profesional de su gente, potenciar las capacidades de comunicación dentro de la organización y desarrollar las habilidades de liderazgo de sus mandos de dirección. En menor porcentaje encontramos empresas que necesitan ayuda en clarificar objetivos y estrategias, fomentar la participación de las personas y su proactividad para afrontar los retos y por último gestionar el cambio de una manera más eficaz.

El prestigioso organismo de coaching internacional ICF (International Coach Federation) estima que existen unos 64 mil coaches certificados a nivel mundial, de los que un 67% son mujeres. En Europa hay actualmente unos 27 mil coaches.

En cuanto al perfil del cliente o coachee, la franja de edad que más utiliza el servicio de coaching es la de 35 a 54 años. El 52% de los coachees son mujeres y el 48% son hombres. En cuanto al perfil profesional, el cliente más frecuente son directivos y cuadros medios. En segundo lugar, altos cargos ejecutivos. Y, en tercer lugar, emprendedores, empresarios y dueños de sus propios negocios.

Utilizar los servicios de coaching como elemento para el desarrollo de las personas es una práctica que se ha ido extendiendo en los últimos 25 años. Y le queda un amplio recorrido de expansión y crecimiento futuro, con el fin de llegar a países en los que su implantación es hoy poca y especialmente entrando en nuevas organizaciones y profesiones que puedan también beneficiarse de sus efectos.

En definitiva, el negocio del coaching hoy goza de buena salud. Y tiene como profesión, buenas perspectivas de crecimiento futuro. Como dicen algunos profesionales muy reputados, el coaching llegó a los negocios para quedarse.