Mens sana in corpore sano

mens sana corpore sano

La filosofía de “Mens sana in corpore sano” viene de antiguo y vuelve a estar de moda. La búsqueda del equilibrio entre cuerpo y mente y la conciencia de que ambos necesitan atención y cuidados se imponen de nuevo desde hace unos años como el mejor camino para conseguir satisfacción y bienestar.

Joan Riera acuñó el término de “Gran Reserva” para estos 10 errores que afectan al ámbito de nuestra vida personal, y que son los siguientes:

1.- Perder la ilusión

2.- Rodearse de gente tóxica

3.- No escuchar a nuestro cuerpo

4.- No vivir el presente

5.- No cuidar nuestra alimentación

6.- No salir de nuestra zona de confort

7.- No entender el ingreso relativo

8.- La parálisis por análisis

9.- No hacer ejercicio físico

10.- No confeccionar nuestro Business Plan personal

Cuidar cuerpo y mente, determinar nuestra meta y fijar nuestros objetivos, comprender, aprender, vivir en el aquí y ahora, trazar un plan de acción, actuar e ilusionarnos persiguiendo nuestros retos; estos son algunos de los aspectos vitales que el coaching personal ayuda a abordar con más conciencia y responsabilidad. Porque el coaching nos permite pasar del “no puedo hacerlo” al “soy capaz”, nos ayuda a transitar con mayor determinación por el camino entre el dónde estoy y dónde quiero estar.

Claves de un equipo motivado

Equipos motivados

El siglo XXI necesita organizaciones inteligentes, que sepan aprovechar todos los recursos de las personas que trabajen en ellas, que maximicen su creatividad y se beneficien de todo su talento. Las empresas necesitan personas y equipos capaces de buscar soluciones distintas, atrevidas e innovadoras para generar estrategias diferentes, competitivas y eficaces. La creatividad y la innovación son hoy en día factores diferenciadores del éxito en unos mercados veloces y cambiantes.

Los equipos necesitan estar alineados con los objetivos de la empresa y sus miembros motivados para dar lo mejor de sí. El liderazgo en la cultura actual de red viene marcado por un estilo directivo delegador, que prima la curiosidad y el afán de mejora continua, donde el cambio se concibe como una oportunidad y no como una amenaza. Y para ello, necesita de individuos que desde la responsabilidad, contribuyan con una participación activa y eficiente.

Hace 15 años, Stephen Lundin en su magnífico libro Fish (año 2000) nos mostraba cuatro claves que a su parecer permiten construir equipos motivados:

  • Elegir la actitud, cada uno aunque no pueda escoger su trabajo, siempre puede escoger cómo lo hará
  • Jugar
  • Alegrarse el día
  • Estar presente, disfrutar del aquí y ahora.

Responsabilidad, disfrute, búsqueda de la excelencia y presencia, cuatro habilidades directivas fundamentales para el liderazgo en este nuevo siglo. Cuatro habilidades que el coaching ayuda a desarrollar y a implementar en personas y equipos.

Justicia y Equidad, en el ODEE

colaboración

El pasado 13 de Octubre de 2015 en Barcelona tuvo lugar la Jornada Anual  “¿Cómo distribuimos la riqueza?” organizada por el Observatori Dona Empresa Economia de la Cámara de Comercio de Barcelona.

En ella se empezó hablando de cómo se ha distribuido la riqueza a lo largo de la historia, en el esclavismo, la sociedad feudal, el capitalismo y en nuestra era, marcada por dos grandes necesidades: la educación y el cuidado del medio ambiente.

Se abordaron las amenazas a la estabilidad de hoy en día: la persistencia de la pobreza, la desigualdad y la exclusión social. Se comentó el concepto de justicia, desde el punto de vista de la política y de la ética. Y del principio de equidad de John Rawls, que propugna la libertad igual para todos, la igualdad de oportunidades y el principio de la diferencia: las expectativas de los que están mejor son justas solo si están situadas en un marco que mejora las expectativas de los menos favorecidos. Una sociedad equitativa sería aquella que permitiría desigualdades que no dificulten o empobrezcan a los que están peor, una cultura que abogase por una economía más cooperante y la búsqueda del bien común.

En el debate final, se lanzaron algunas reflexiones muy interesantes: ante la obsolescencia y la crisis del modelo del bienestar que ha dado lugar a una sociedad desequilibrada, los participantes abogaron por la cultura de cooperación y la cultura de compartir, en un marco de una ciudadanía involucrada. Se dijo también que en esta etapa de crisis que parece llegar a su fin se abre una oportunidad para las empresas de redistribuir la riqueza con los empleados.

La jornada concluyó con una recapitulación de las “pockets of light”, las razones para ser optimistas mirando al futuro próximo, entre las que se encuentran:

  • El surgimiento de una economía colaborativa
  • El concepto de “ayuda” cada vez más presente y sustitutivo al de “hacerse rico” en el empresariado
  • La cooperación, el asociacionismo y la solidaridad crecientes en nuestra realidad del día a día
  • La fuerza de la cultura de red.

Y con todo este entorno se hace cada vez más necesario incorporar la colaboración como competencia básica del nuevo liderazgo, entendida como la manera de alcanzar el logro de un objetivo común.

Saber conversar

conversar

Conversar es el baile del habla y de la escucha. A lo largo del día mantenemos muchísimas conversaciones:conversaciones privadas con nosotros mismos y conversaciones públicas con otros. La conversación establece vínculos y relaciones entre las personas y nos permite comprender y ser comprendidos.

Saber conversar significa pasar de la charla superficial a la conversación eficaz, aquella charla importante que tiene un propósito concreto, que nos ayuda a conseguir el objetivo. Para lograr una conversación con éxito es muy importante concentrarse en los resultados que se desean obtener y no perderlos de vista. Así, cuando queramos empezar una conversación difícil, antes de iniciar la conversación, es conveniente saber de qué tema hablaremos y cuál nos gustaría que fuese la solución. Antes de empezar a hablar, deberíamos saber qué vamos a argumentar y cuáles son nuestras necesidades.

Debra Fine en su libro “Saber conversar” (2008) nos da algunos consejos para manejar conversaciones difíciles con familiares y amigos:

– Determina tu objetivo y no te apartes de él

– No te tomes los ataques verbales como algo personal

– No des por sentado que los demás son capaces de ver las cosas desde tu perspectiva

– Considera ensayar la conversación con alguien antes de mantener la charla real

– Practica mentalmente la conversación, contempla distintas posibilidades y visualízate manejándolas con soltura

– No intentes controlar la reacción del otro

La buena comunicación requiere de tiempo y esfuerzo por nuestra parte, requiere paciencia, interés, poner atención y escuchar realmente al otro. El coaching, basado en la conversación, facilita el aprendizaje de las habilidades de comunicación necesarias para conseguir nuestro propósito y conversar con eficacia.

Ser GRANDE es cuestión de actitud

ser grande actitud

En el mundo de la empresa actual, el tamaño no es ya por sí solo garantía de eficacia ni de obtención de resultados.En un entorno global, muy competitivo y que cambia a gran velocidad, la adaptación al cambio, la innovación, la gestión óptima de los recursos y la apertura al exterior son algunos de los factores diferenciales del éxito. Generar alternativas, opciones distintas, nuevas estrategias y soluciones diferentes, competitivas y eficaces resulta vital para adaptarse a esta nueva coyuntura. Pensar en GRANDE crea nuevas posibilidades de actuación, permite marcarse metas ambiciosas y que supongan un desafío real para organizaciones y personas. Actuar distinto, poner en marcha nuevas acciones creativas e innovadoras es hoy el camino del éxito.

El coaching es una disciplina que nació en el mundo del deporte y desde hace más de 30 años se ha ido adentrando en el ámbito empresarial como un proceso que potencia el desarrollo personal o profesional. El coaching ejecutivo se ha revelado como una potente herramienta para impulsar la creatividad de las personas, liberar el talento oculto y desarrollar habilidades directivas, lo que hace de él un factor diferencial de generación de valor y en definitiva crea una ventaja competitiva para las empresas que invierten en él.

El coaching en la empresa facilita la competitividad. Marcar objetivos, mejorar la eficiencia de los equipos, gestionar el cambio en entornos de incertidumbre, estar abiertos al exterior, fomentar la creatividad, trazar un plan de acción y ponerlo en marcha, evaluar los riesgos y los resultados son algunos de sus ámbitos de actuación.

Hoy en día el coaching ejecutivo está al alcance de todas las empresas, no solamente de las de gran tamaño, sino también de la pequeña y mediana empresa. La oferta de coaching ejecutivo es muy amplia, así como las distintas aproximaciones y herramientas. Hoy en día las pymes tienen la oportunidad de utilizar y sacar partido de procesos innovadores y personalizados que hasta hace unos pocos años parecían reservados solamente a las grandes empresas.

Pensar en GRANDE es posible para todos. Ser GRANDE no es cuestión de tamaño, ser GRANDE es cuestión de actitud.

Mindfulness para combatir el estrés

mindfulness

El estrés se define como una reacción fisiológica del organismo que actúa como mecanismo de defensa para afrontar una situación que se percibe como una amenaza o una alta demanda. El estrés, en tanto que reacción defensiva, nos activa, nos predispone a la acción. Ese “estrés bueno”, el llamado “eustrés”, tiene un componente positivo, ya que el cuerpo desarrolla una serie de mecanismos para aumentar las probabilidades de supervivencia frente a una amenaza a corto plazo. Ocurre que este estado de alerta sostenido, cuando se mantiene en el tiempo, conlleva un componente negativo, se convierte en el llamado “distrés”, en “estrés malo”.

Este estrés tóxico desgasta las reservas del organismo, crea adicción y suele producir diversas patologías asociadas con la ansiedad e incluso la angustia. Hay tres motivos principales que nos generan estrés: el desencuentro o desconexión con otras personas, la falta de seguridad y la imposibilidad de demostrar nuestras capacidades.

Podemos chequear nuestro nivel de estrés respondiendo con sinceridad a preguntas como las diez siguientes:

  • Cuando algo falla, ¿cuánto malhumor te genera?
  • ¿Cómo reaccionas ante las críticas?
  • ¿Te irritas a la mínima?
  • ¿Duermes bien cuando hay alguna dificultad en tu vida?
  • ¿Qué músculos se agarrotan o qué parte de tu cuerpo te duele?
  • ¿Te sorprendes en estado absorto?
  • ¿Caminas rápido, sin percibir lo que tienes a tu alrededor?
  • ¿No escuchas porque piensas en otra cosa?
  • ¿Aprietas la mandíbula?
  • ¿Cómo digieres después de las comidas?

Estudios científicos han demostrado hoy lo que hace más de dos mil años ya sabían los budistas, que un estado de atención consciente ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, a aumentar la resistencia emocional y a obtener un mayor disfrute con lo que estemos haciendo.

El mindfulness o “conciencia plena” consiste en prestar atención, momento a momento, a pensamientos, emociones, sensaciones corporales y entorno, enfocando el cerebro a la percepción desde la aceptación y el no juicio. El mindfulness predica el volver a la simplicidad del momento presente, al principio del aquí y ahora. Como tantas otras capacidades, la atención consciente también se entrena. La práctica del mindfulness se ejercita mediante la respiración y la meditación, y permite aprender a focalizar la atención de manera consciente. La práctica del mindfulness consigue activar áreas del cerebro que estaban dormidas; permite recuperar la capacidad creativa y la capacidad de asombro, y libera oxitocina, serotonina y dopamina, lo que genera en nosotros mayor capacidad de diversión y disfrute.

Ejercicios de respiración y la práctica de la meditación son recursos que el coaching también utiliza para aumentar la autoconciencia, fomentar la reflexión, visualizar escenarios futuros y gestionar emociones.

Liderazgo del siglo XXI

Molecular Thoughts

Molecular Thoughts

El liderazgo de este nuevo siglo necesita incorporar nuevas competencias, que permitan a los líderes ser más eficaces en entornos de cambios veloces, en entornos globalizados y muy competitivos, en un mundo con nuevas necesidades, una población creciente y escasez de recursos. Más allá de la inteligencia emocional, los líderes del siglo XXI deberán incorporar nuevas competencias, entendiendo competencia como la suma de habilidades, rasgos, actitudes y comportamientos. Y ahí nuestro cerebro tiene mucho que decir, ahora que la ciencia ha demostrado su neuroplasticidad, la generación continua de nuevas conexiones neuronales, el hecho de que el cerebro sí puede cambiar.

Silvia Damiano, bióloga y experta en liderazgo, es la creadora de un nuevo modelo de evaluación de competencias, el i4 Neurolíder, que propugna la democratización del liderazgo y la neurociencia. Silvia nos ofrece un modelo que, apoyado en una base científica del  funcionamiento del cerebro,  permite aumentar la conciencia de sí mismo y abre las puertas al desarrollo de las que considera las cuatro competencias básicas del liderazgo actual: el rendimiento, la colaboración, la innovación y la agilidad. Estas cuatro competencias se apoyan en dieciséis pilares, de los cuales cuatro dan nombre al modelo, i4 Neurolíder.

En el área del rendimiento, entendido como el alcance del nivel óptimo tanto mental como físico, el pilar básico es laintegración. Si por colaboración entendemos el logro de un objetivo común, el pilar principal es la inspiración. Generar nuevas ideas es el objetivo de la innovación, y aquí el pilar a desarrollar es la imaginación. Y finalmente la agilidad, el ajustarse de forma efectiva al entorno cambiante, se apoya en el pilar de la intuición. Integración, inspiración, imaginación e intuición: las cuatro “i” del Neurolíder del siglo XXI.

La era industrial necesitó gestores y la era de la información necesitó líderes. Para Silvia, entramos de lleno en una nueva era, la era de la imaginación. En ella, para alcanzar este liderazgo eficaz, ya no hablamos solamente de toma de decisiones y de gestionar las emociones de forma que posibilite el alcance de los objetivos. El modelo incorpora como puntos de análisis el cómo se establece la colaboración con otros y cómo el líder facilita el cambio. La eficacia máxima en estos cuatro factores se alcanza cuando el cerebro está “equilibrado y en calma”, cuando el cerebro trabaja en un estado más relajado.  

La reconquista de la creatividad

creatividad

La creatividad es innata, está en la esencia del ser humano. Todos nacemos creativos, todos contamos con ese potencial creativo. Esa facultad de crear que nos asombra en los niños va menguando en nosotros a medida que pasan los años. Una serie de barreras van coartando nuestra capacidad creativa a medida que vamos haciéndonos mayores,hasta un momento en el que muchos de nosotros concluimos que “ya no somos creativos”. Parece que la creatividad en los adultos está reservada a los grandes genios, y el resto nos amoldamos a la forma “apropiada” de hacer las cosas, la manera eficiente, probada y útil. El pensamiento lógico, la búsqueda de un método “correcto” y el miedo al error, el miedo a equivocarse, constituyen un importante freno para el desarrollo de la creatividad. Además, la creatividad pocas veces se enseña en las escuelas y en las casas. De hecho, existe una creencia bastante difundida de que no puede enseñarse.

La buena noticia es que la creatividad sigue allí, dormida, y, como tal, puede reactivarse, despertarse, reconquistarse. ¿Cómo? Eliminando los frenos y las barreras que nos ponemos nosotros mismos. Y dedicando un poco de tiempo y esfuerzo, trabajo y práctica. La creatividad es el motor de los cambios y produce una enorme satisfacción.Es, junto con el amor, uno de los pilares de la realización del ser humano.

Timothy R.V. Foster en su libro “101 métodos para generar ideas” (1993) nos da una serie de pautas para potenciar la propia creatividad, entre las que destacamos las siguientes:

– Ejercitar los cinco sentidos
– Frente a un problema, no esperar hasta el último día para ponerse a pensar en él, podemos dejar a nuestro cerebro que funcione con el “piloto automático”
– Cerrar los ojos y dejar vagar la mente, soñar despierto hace milagros
– Consultar con la almohada
No decir “pero”, decir “y”
– Adoptar el punto de vista de la otra persona
– Jugar a “¿qué más puede ser esto?”
– Utilizar el pensamiento lateral, explorando formas alternativas de enfocar un problema antes de dar con una solución.

El equilibrio vital

coaching familia

El coaching de familia trabaja retos centrados en el ámbito familiar, muy frecuentemente en el ámbito de las relaciones, la conciliación trabajo – familia, la gestión de los conflictos y la auto gestión emocional. Habilidades como la escucha, la comunicación y la gestión de las emociones son necesarias para manejar de una manera eficaz relaciones entre padres e hijos, hermanos, familia política u otras relaciones familiares. Gestionar relaciones con hijos adolescentes, con padres ya mayores, o con familias extensas no siempre es fácil.

Un proceso de coaching de familia nos ayuda a tener mayor seguridad en el momento de la toma de decisiones, eliminando temores y miedos. Nos permite encontrar pautas para afrontar conversaciones difíciles con los miembros de la familia y comunicarnos de una manera más efectiva. En definitiva, un proceso de coaching de familia nos empuja a encontrar en nosotros mismos las claves para reducir el nivel de estrés que muchas veces acompaña a las relaciones familiares, en las que el cariño y la confianza son esenciales.

Montse Urpí, coach de familia, en su libro “Coaching Familiar” nos sugiere un decálogo para mejorar las relaciones familiares:

1) Las reglas de la familia deben ser claras

2) Es mejor consensuar las reglas que imponerlas

3) El orden y mantenimiento de la casa son tareas importantes que se pueden realizar de común acuerdo

4) Padres e hijos tienen derecho a expresar sus opiniones

5) Ser coherentes para que lo que se hace y lo que se dice vaya a la par

6) Cultivar la paciencia, la tolerancia y el respeto

7) Demostrar cariño

8) Alabar a otros miembros de la familia cuando se lo merezcan

9) Acostumbrarse a pedir perdón

10) Conversar y pasar momentos juntos

Familia, amigos, trabajo y mi “yo” son los cuatro ejes de nuestra vida. El dedicarles tiempo y esfuerzo de forma equitativa en función de nuestras circunstancias y necesidades nos permitirá encontrar ese equilibrio vital tan necesario para alcanzar la plenitud.

Los 6 + 1 estilos de liderazgo

6+1 liderazgo

En 2003, Daniel Goleman presentó, en su libro “El líder resonante crea más”, seis estilos de liderazgo:

El líder coercitivo, aquel que exige cumplir las tareas de forma inmediata. Su slogan sería “Haz lo que te digo”. Este modelo de liderazgo tiene el riesgo de provocar una fuga de talento y generar una baja motivación en el equipo.

El líder democrático o participativo sería aquel que crea acuerdos mediante la participación; su lema sería “¿Qué opinas?”. Modelo recomendable en situaciones que entrañan poco riesgo,  sin embargo en situaciones relevantes el líder debe aportar su valor añadido y se espera de él mayor visión estratégica y determinación.

El líder afiliativo, es aquel que constituye y construye lazos emocionales, se identifica con la frase “Las personas primero”. Este estilo de liderazgo ayuda a la integración y cohesión del equipo, aunque en ocasiones prima la relación entre los miembros ante la consecución de resultados.

El líder ejemplar se hace eco de su slogan “Haz como yo”. Este tipo de líder dice qué hay que hacer, monitoriza y corrige. Es un liderazgo efectivo y uno de los más utilizados, sin embargo no favorece el desarrollo del talento y potenciación de las cualidades personales. No suele ser suficientemente inspirador.

El líder coach o capacitador busca el desarrollo profesional de su equipo, y su lema sería “Inténtalo”. Es un líder que potencia la mejora continua de su equipo, el aprendizaje y el crecimiento y desarrollo de las personas a su cargo.

El líder visionario u orientativo es para Goleman el más resonante. Es aquel que motiva a través de su visión. Su frase es “Ven conmigo” y su razón de ser, la búsqueda de sentido, del propósito, del para qué. Es aquel líder que contagia a los demás gracias a una visión muy inspiradora y a su compromiso con ella.

Ha pasado ya más de una década desde que Goleman nos ofreció su clasificación de estilos de liderazgo. Las competencias que definen a cada uno de estos seis estilos ya no son suficientes para abordar con efectividad las necesidades de un entorno tan cambiante, globalizado y veloz como el actual. En los inicios de este nuevo siglo XXI, las organizaciones necesitan un nuevo modelo de liderazgo, que aúne competencias como la consecución de resultados, la colaboración entre personas, la creatividad y la adaptabilidad al cambio constante.